¿Es hora de dejar de ser “amigo” y o usar Facebook?

Pincha aquí Facebook en un foro de hackers no te lo pierdas TODA LA INFORMACIÓN

Ya no se quién es más “importante” si Facebook o el COVID, lo que si se, es que sin Facebook el COVID no sería tan “importante”, y no es solo por el poder de Mark Zuckerberg y sus redes sociales principales, Twitter, Instagram y Facebook, de su poder ya lo hemos constatado como ha sido capaz de censurar y expulsar a todo un presidente de los EE.UU., mientras permite que ISIS y Alquaeda, este en sus redes.

Pero lo cierto es que la influencia de Facebook parece no tiene límites en occidente. Veamos; En medio de la mayor campaña de desinformación de la historia, librada con la complicidad de redes sociales como Facebook, el editor jefe de la revista Science, H. Holden Thorp, publica un editorial en el que lanza una interesante pregunta: “¿Cuál es la posición más adecuada para la comunicación de la ciencia en lo que se refiere a las redes sociales?”.

Como ya publique en este otro artículo como un todo científico como Martin Kulldorff respetado y de reconocido prestigio internacional tuvo que publicar su “tesis opinión” sobre el virus en su Linkedin, dado que ningún medio y menos Facebook quiso publicarlo.

Y en este caso aún ha ido más lejos a toda una revista científica de indudable prestigio internacional en el mundo médico sanitario de investigación como Science le niegan la posibilidad en Facebook hacerse “eco” de esta investigación en la que pone en duda la necesidad y utilidad de las vacunaciones y el propio COVID.

Hace unos meses, las reporteras del New York Times Cecilia Kang y Sheera Frenkel publicaron An Ugly Truth: Inside Facebook’s Battle for Domination, (Dentro de la batalla por la dominación de Facebook) en la que exploraban cómo la red social más grande del mundo, Facebook, llena sus bolsillos explotando la propagación viral de la desinformación mientras intentan convencer a todos de su noble misión de conectar el mundo. Kang dijo; que cree que los algoritmos y las prácticas comerciales de Facebook y otras compañías de redes sociales que fomentan la desinformación levantan enormes barreras, evitando que las personas presten atención a la información científica autorizada.

Sus ideas para combatir esto comienzan con la comprensión de dos tipos de desinformación que se propagan a través de estas poderosas redes sociales.

Una es la noticia que es descaradamente errónea. Estas publicaciones a veces son eliminadas, pero en su mayoría marcadas por los algoritmos de Facebook con un descargo de responsabilidad, que la mayoría de la gente ignora. Esto tiene solo un efecto menor en la detención de su propagación. Kang ve un problema aún mayor: la desinformación que surge de las publicaciones conversacionales entre individuos. Este tipo de desinformación informal es frustrante porque no es fácil vigilar a las personas que conoces de decir cosas locas en Facebook. El resultado es que ambos tipos de desinformación tienden a elevarse a la cima de las fuentes de noticias de Facebook porque obtienen más participación que las publicaciones sobre hallazgos de investigaciones recientes reportadas en artículos científicos académicos o incluso en la prensa convencional.

El editorial sugiere que los científicos prominentes o los comunicadores científicos deberían montar una contraofensiva para combatir la desinformación. Sin embargo, podría haber otro gran grupo demográfico cuyo potencial aún no se haya explotado: la comunidad de científicos jubilados…

CHRISTIAN DESCHEPPER. Científico jubilado de la Universidad de Montreal, me he jubilado hace unos 6 meses. Sin embargo, todavía siento que tengo habilidades y talentos que podrían explotarse para el bien común, y contrarrestar la desinformación sería una aventura estimulante que es altamente compatible con lo que nos motivó a convertirnos en científicos en primer lugar. Sin embargo, tengo la sensación de que perdimos todo nuestro potencial de influencia una vez que dejamos de estar activos en el laboratorio o en la oficina. Desde el punto de vista de la sociedad, es una especie de desperdicio, porque todavía tenemos mucho que aportar, especialmente ahora que tenemos más tiempo disponible y menos presión profesional.

MAURIZIO MENCUCCINI científico ICREA, Barcelona, España. Los acontecimientos en los Estados Unidos al final de la presidencia pasada han demostrado que la única forma efectiva de silenciar a un individuo disruptivo es evitando que utilicen las plataformas de redes sociales para lanzar sus ataques perniciosos.

Del mismo modo, los científicos deberían reconocer que vencer a las redes sociales en su propio juego dentro del libro de reglas actual es imposible. Participar en fuerzas anti-ciencia sistemáticamente contrastantes mediante el empleo de comunicadores científicos profesionales bien intencionados solo alimentará más frenesí (es decir, un flujo de dinero más grande) en los mismos medios que son responsables de la propagación de la desinformación.

La única solución es reconocer los peligros sistémicos que causan las empresas globales como Facebook, lanzar un boicot general a estas plataformas (eliminar el flujo de dinero) y obligar a los líderes políticos a actuar rompiendo estas compañías y cambiando sus reglas operativas. Golpear a Facebook mientras acepta su propio libro de reglas actual es como tratar de apagar un incendio en una casa vertiendo vasos de agua en los frentes, mientras que el perpetrador continúa encendiendo más fuegos en la parte posterior.

Otra pieza del rompecabezas anti-ivermectina estadounidense puede haber surgido. El lunes, Pfizer anunció que está lanzando un ensayo acelerado de Fase 2/3 para una píldora profiláctica COVID diseñada para evitar COVID en aquellos que puedan haber estado en contacto con la enfermedad.

Casualmente (o no), el medicamento de Pfizer comparte al menos un mecanismo de acción como la ivermectina, un antiparasitario utilizado en humanos durante décadas, que funciona como un inhibidor de la proteasa contra el Covid-19, que los investigadores especulan que “podría ser la base biofísica detrás de su eficiencia antiviral”.

He aquí que el nuevo medicamento de Pfizer, que algunos han apodado en broma “Pfizermectina”, es descrito por el gigante farmacéutico como un “potente inhibidor de la proteasa”.

Según Reuters, Pfizer dijo el lunes que ha “comenzado un gran estudio que prueba su medicamento antiviral oral en investigación para la prevención de la infección por COVID-19 entre aquellos que han estado expuestos al virus”.

Entonces, ¿por qué los periodistas no cubren esta noticia? Michael Capuzzo, autor de best-sellers del New York Times, acaba de publicar un artículo titulado “La droga que descifraba el Covid”. El artículo de 15 páginas narra la gigantesca lucha que libran los médicos de primera línea en todos los continentes para que la ivermectina sea aprobada como tratamiento contra el Covid-19, así como los incansables esfuerzos de los periodistas, los medios de comunicación y las compañías de redes sociales para frustrarlos.

Debido a la ivermectina, dice Capuzzo, hay “cientos de miles, en realidad millones, de personas en todo el mundo, desde Uttar Pradesh en india hasta Perú y Brasil, que viven y no mueren”. Sin embargo, los medios de comunicación han hecho todo lo posible para “desacreditar” la noción de que la ivermectina puede servir como un tratamiento efectivo, de fácil acceso y asequible para Covid-19. Han repetido como loros los argumentos presentados por los reguladores de salud de todo el mundo de que simplemente no hay suficiente evidencia para justificar su uso.

No solo en los medios de comunicación, sino también en las redes sociales, la ivermectina ha inspirado una nueva y extraña forma de imperialismo occidental y farmacéutico. El 12 de enero de 2021, el Ministerio de Salud de Brasil tuiteó a sus 1,2 millones de seguidores que no esperaran con COVID-19 hasta que fuera demasiado tarde, sino que “fueran a una Unidad de Salud y solicitaran tratamiento temprano”, solo para que Twitter eliminara el pronunciamiento oficial de salud pública de la quinta nación soberana más grande del mundo por “difundir información engañosa y potencialmente dañina”. (El tratamiento temprano es el código para la ivermectina). El 31 de enero, el Ministerio de Salud eslovaco anunció su decisión en Facebook de permitir el uso de Ivermectina, lo que provocó que Facebook eliminara esa publicación y eliminara toda la página en la que se encontraba, el Equipo de Ivermectina para MDs, con 10.200 miembros de más de 100 países.

Algunas organizaciones de medios, incluido el NY Times, incluso han precedido la mención de la palabra “ivermectina”, un medicamento que ha hecho tanto bien durante sus 40 años de vida que sus creadores recibieron el Premio Nobel de Medicina en 2015, con la palabra “controversial”.

Sea como sea de una parte están los medios de desinformación y otra el interés económico de las farmacéuticas, se complementan ¿o se necesitan? o ¿Dejar de ser usar Facebook y o le vencemos en su propio juego?.

2 comentarios

  1. Buenos días José Manuel:
    ¿Tiene algo que ver el apagón de ayer en whatsapp, facebook e instagram con lo que nos cuentas hoy?
    Es decir ¿se trata de otra maniobra de Mark Zuckerberg para “advertirnos” de lo que nos puede pasar si le tocamos las narices?
    Si hemos de creernos lo que nos han contado, el apagón de más de seis horas le ha costado a Mark Zuckerberg más de 6.000 millones de dólares.
    De las tres afectadas por el apagón yo solo uso WhatsApp pero podría dejar de hacerlo.
    De las otras dos y de alguna más me di de baja hace ya tres años.
    Y si algo me ha enseñado el apagón es que no podemos depender de algo que no controlamos.
    Yo desde aquí animo a todos a que se den de baja.
    Mark Zuckerberg y compañía tienen mucho poder porque tienen muchísimo dinero pero si nos salimos de sus “redes” seremos más libres y dejaremos de estar perniciosa y malintencionadamente desinformados e influenciados.
    Un abrazo.

    Me gusta

  2. No hay indicio alguno que el apagón de ayer de las redes tenga nada que ver con esto, ahora bien, hay una duda, la demostración de fuerza de los hackers que robaron los datos, como una especie de toque de atención, “eh que somos buenos y no vamos de broma”.

    También es cierto que cuando quieran y no con excesivos medios nos pueden dejar ciegos, ya que el 80% aproximadamente la señal de la red va por cables submarinos que estos son muy fácil de sabotear o destruir.

    Un saludo tocayo

    Le gusta a 1 persona

Los comentarios están cerrados.