Argentina, nación vendida a globalistas y al régimen chino. (1ª parte)

Las autoridades han convertido a Argentina en un “campo de ensayos clínicos” para China y otros poderes internacionales. Ahora que las pruebas en humanos para las vacunas contra el Virus PCCh (Partido Comunista chino) están establecidas y facilitadas en Argentina, la atención fue desviada hacia otras noticias.

En tanto, la cuarentena sigue, la economía está destruida y la situación social es sumamente delicada. Además, las autoridades están promoviendo la vacuna. ¿Acaso todas estas miserias que se produjeron por la cuarentena obligatoria fueron para asegurar que los ensayos de las vacunas anden sobre ruedas, y que los laboratorios extranjeros consigan “voluntarios”, logística y el apoyo que necesitan de Argentina?.

Según el director de la Fundación Infant y el experto a cargo del estudio, Fernando Polack, Argentina fue escogida para desarrollar la Fase 3 de la vacuna para el Covid-19, que por su origen, se conoce también como Virus PCCh, por estas razones:

La experiencia del investigador principal y su equipo:.

  1. El conocimiento de la enfermedad.
  2. La capacidad logística para hacer estudios complejos.
  3. La armonía con las instituciones huéspedes tanto a nivel hospitalario como nacional.
  4. La epidemiología de la enfermedad“
  5. Está claro que Argentina no es la única nación con coronavirus, pero evidentemente la conjunción de dichos aspectos culminó por ponernos al tope de las preferencias esta vez”, dijo Polack. Los puntos 1, 3 y 4 no se pueden debatir. Sin embargo, los ítems 2 y 5 arrojan muchas dudas, las cuales se expondrán más adelante.

Pero antes, un hecho a destacar es el “entusiasmo” de los argentinos en inscribirse para ser “conejillos de indias” ya que, según informaron los medios, en apenas dos días de convocatoria para los ensayos de la vacuna contra el coronavirus, se anotaron más de 15 mil voluntarios. Y ahora se anunciaron 25 mil “voluntarios”. Esta cifra incluso supera la cantidad requerida. Sorprende, ciertamente, el “apuro” y el “entusiasmo” de los argentinos en ofrecerse para ser inyectados con una sustancia desconocida ¡y encima sin ser remunerados!.

«Son voluntarios, no se les paga, no hay remuneración, pero sí se toman todos los precauciones para que no incurran en ningún gasto: se cubren traslados al hospital y los estudios diagnósticos que deban hacerse», precisó Nicolás Vaquer, gerente general de la “gigante” farmacéutica Pfizer.

Al ser consultado sobre cómo se hará la selección, Vaquer explicó que «el investigador va a ir a buscar a los voluntarios activamente» y remarcó que «la idea es tener en la prueba una representación variada de la población». Uno se pregunta ¿cómo se va a “buscar voluntarios activamente”? ¿Y adónde? ¿A las casas, a los hospitales, a los cuarteles, a los geriátricos? ¿O quizás a los asentamientos precarios, donde hay menos acceso a la información, hay menos recursos, y donde la población es “variada” en edad?.

De las investigaciones y análisis de los datos existentes y públicos, surgen muchas dudas sobre por qué Argentina ha sido elegida para los ensayos de una vacuna contra el virus del PCCh. Dificultad para conseguir “voluntarios pagados” en sus países para los ensayos de la Fase 3 de la vacuna

«Irónicamente, si tenemos mucho éxito en el uso de medidas de salud pública para erradicar los puntos calientes de la infección viral, será más difícil probar la vacuna», dijo Francis Collins, director de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

Tal como han reconocido los propios científicos de las gigantes farmacéuticas internacionales, si disminuye el número de infectados de un virus, la viabilidad de la venta masiva de una vacuna corre riesgo de truncarse. Por eso, hay urgencia en, saltar los pasos y tiempos estrictamente exigidos que preservan la seguridad de los vacunados.

Por otro lado, si disminuye el número de infectados, también será más difícil conseguir una cantidad de “voluntarios” lo suficientemente grande como el reglamento requiere para realizar ensayos en humanos.

En la mayoría de los países, se necesita aprobar una ley para poder realizar ensayos en humanos y se involucran también grandes costos para remuneraciones, porque se exige un gran número de voluntarios para testear vacunas. Así se encuentran obstáculos en muchos ensayos clínicos. Los financistas detrás de la producción de una vacuna para el coronavirus están en pánico al ver que tal vez no podrán producir una vacuna antes que desaparezca el virus, como en el caso del SARS que desapareció antes de poder sacar la vacuna y les hizo perder mucho dinero. Así, los financistas y científicos corren contrarreloj, haciendo lo máximo posible para sacar una vacuna antes de que el virus se debilite.

Conseguir candidatos voluntarios pagados se ha vuelto más y más difícil, especialmente, con la revelación en los últimos años sobre los peligros de las vacunas y la codicia y motivos ulteriores que hay detrás.

Por eso, los científicos y sus financistas se enfrentan a dos desafíos:

  1. Cómo conseguir en corto tiempo suficientes “voluntarios” adecuados sin mucho esfuerzo, sin mucha inversión, o mejor aún sin ningún costo, para realizar los ensayos sobre humanos que exigen las reglas internacionales.
  2. Mantener “vivo” al virus y diseminándose, mientras se cumplen los pasos requeridos para los ensayos.

La solución al primer desafío obviamente la encontraron en Argentina, donde Pfizer y BioNTech obtuvieron apoyo total del gobierno nacional para realizar los ensayos y conseguir voluntarios gratuitos. Además, las mismas pruebas serán realizadas en Brasil por AstraZeneca y la Universidad de Oxford, también vinculados a la Fundación Bill & Melinda Gates.

El segundo desafío es más intrincado: qué pasa si el virus se debilita y bajo ciertas condiciones no hay más contagios y, consecuentemente, ¿no hay más mercado para la vacuna? Este es el gran miedo que enfrentan los investigadores de la vacuna y por eso trabajan contrarreloj.

En Internet vuelan todo tipo de teorías por el resurgimiento de nuevas olas de infecciones en múltiples lugares. También abundan comentarios sobre la falsificación de los números de infectados y muertos o la propagación artificial del virus para mantener el nivel de contagios, especialmente en las poblaciones más pobres y vulnerables y en los hospitales. Propagar el virus a través de aerosoles de “desinfectantes” esparcidos en las calles suena a una película de James Bond: un agente secreto que lleva un arma biológica y tiene la misión de propagar el virus en distintos lugares. Sin embargo, infectar artificialmente a un ambiente, lugar o incluso una población con un virus es fácil de hacer.

Existe un gran interés comercial y, como en las películas, otros más siniestros, para que las infecciones alrededor del mundo no disminuyan.

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro no acepta la agenda de la izquierda concerniente al Virus PCCh. Es de conocimiento público que la izquierda quiere sacar a Bolsonaro, por lo que una epidemia fuera de control es la mejor arma usada contra él y, al mismo tiempo, establece las condiciones para los ensayos. Mientras en Argentina, las autoridades nacionales están apoyando total y ciegamente los ensayos, y básicamente haciendo todo lo que quieren los laboratorios y financistas.

Preocupación de los científicos por falta de “voluntarios” para el ensayo final A comienzo de junio, un informe de Reuters, replicado en varios medios internacionales, explico:

Los científicos de Europa y Estados Unidos afirman que el relativo éxito de las políticas draconianas de bloqueo y distanciamiento social en algunas zonas y países significa que las tasas de transmisión del virus pueden estar en niveles tan bajos que no hay suficiente enfermedad circulante para probar realmente las posibles vacunas”.

Adrian Hill, director del Instituto Jenner de la Universidad de Oxford de Gran Bretaña, dijo que con la disminución de las tasas de transmisión de COVID-19 en el Reino Unido, existe la posibilidad de que el ensayo se detenga si no tienen suficientes infecciones para producir un resultado”.

Subrayando el nivel de preocupación en la industria, el director ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot, dijo que sus investigadores estaban incluso contemplando la posibilidad de realizar los llamados ensayos de desafío’, en los que los participantes recibirían la vacuna experimental y luego serían infectados deliberadamente con COVID-19 para ver si funcionaba”.

Estos polémicos ensayos sobre humanos sanos, no solo son escasos, de alto riesgo y difíciles de obtener aprobación ética, sino que además son costosos, porque requieren de un gran número de personas para realizarlos. El costo para pagar a voluntarios es muy alto. Según el mismo reportaje,se necesitan desde 10.000 hasta 30.000 personas para los ensayos de una vacuna.

Entonces, según estos datos, los ensayos de la Fase III de las vacunas de Pfizer y BioNTech en Argentina y la de AstraZeneca y Oxford en Brasil, requerirán al menos 120.000 voluntarios. Pfizer y BioNTech, que cuentan con el apoyo total de las autoridades para operar los ensayos en Argentina, precisarían por lo menos de 30.000 a 60.000 “voluntarios” en el país.

¿Pero de que estamos hablando de una vacuna o un placebo?. Según la Agencia Italiana de Farmacia estos son los componentes de la vacuna.

2ª parte

6 comentarios

  1. Veía el otro día un vídeo del Dr. Vernon Coleman que confirma lo que expones en tu artículo. Se aventuraba a decir que hasta el 31 de enero de 2023 no se puede saber si la “vacuna” sirve o no. Y cuales son sus efectos “colaterales”.
    Pero si encima, resulta ser cierto lo que dices de la Agencia Italiana de Farmacia, entonces nos están tomando el pelo.

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  2. Amiga bloguera Mamen pues tu veras en la 2ª parte quienes hacen de “cobayas” y bueno ahora hemos conocido esos 30 ingleses que se ofrecen voluntarios para que les inoculen el virus

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