Mark Elliot Zuckerberg

A raíz del acontecimiento “Trump” algo inaudito, tengo la sensación de que el liberalismo clásico está teniendo algunas dificultades para aplicar teorías económicas del siglo XVII y XVIII a las redes sociales. Y cómo no las va a tener: cuando nació el liberalismo no existían Twitter o Facebook.

Twitter o Facebook no son empresas clásicas. No producen nada. Ni bienes ni servicios. Su producto es el usuario. Y su cliente, entidades (empresas o gobiernos) que desean manipularlo. Twitter o Facebook traficán con la adicción de los usuarios. Ese es su producto real.

Tanto es así que no son pocos los que opinan (como Jaron Lanier, por ejemplo) que las grandes plataformas digitales deberían pagar a sus usuarios. No es una idea marciana. Estás trabajando para ellos. Cada uno de nosotros lo hace cuando usamos su plataforma.

Twitter y Facebook son sólo plataformas donde el usuario ejerce un derecho constitucional PREEXISTENTE. El derecho a la libertad de expresión. ¿Puede un hospital privado negarle un servicio a una lesbiana? ¿O a un negro? ¿O a alguien que vote a Podemos?. No, porque esos derechos son inalienables, pertenecen al individuo, no a la empresa. Ellos te permiten ejercer un derecho en su plataforma… a cambio de que te dejes manipular. Ese es el verdadero negocio de las redes sociales.

El símil del derecho de admisión no es aplicable aquí. En primer lugar, porque el derecho de admisión también está muy limitado en la vida real. En segundo lugar, porque una empresa no puede convertirse en Poder Judicial, juzgar algo como delito y vetar la presencia de su autor.

Si esa persona (en este caso Trump) está cometiendo un delito, ¿de verdad toda tu responsabilidad se acaba impidiéndole tuitear? ¿No deberías denunciarlo en una comisaría? No sé, está cometiendo un delito “en tu casa”. ¿De verdad le dices “venga, fuera” y ya está?.

Vamos a dejar de lado el hecho de que estas empresas, por la propia naturaleza del entorno digital, degeneran en monopolio. Una vez superada determinada masa crítica, no hay incentivo alguno para que tus usuarios cambien de empresa porque TODO EL MUNDO está en la tuya.

Se ha explicado muchas veces poniendo el ejemplo de lo que ocurrió con los sistemas de vídeo VHS, BETA y 2000. Pero eso era el mundo real, analógico. Había competencia real en ese terreno en concreto.

En internet eso es mucho más difuso: la potencia de computación genera una superioridad imposible de igualar por ningún nuevo actor. De nuevo, lo explica a la perfección Jaron Lanier. Si una plataforma QUE NO PRODUCE NADA edita sus contenidos, entonces pasa a convertirse en productora de contenido. Es un medio de comunicación, como un diario.

Y si vetas a Trump, ¿por qué no a la dictadura china? ¿Por qué no a Maduro? ¿A Hillary Clinton, cuando se inventó la injerencia rusa en las elecciones de 2016? ¿A los golpistas del procés y su alzamiento contra la democracia? ¿A populistas como Podemos?.

Si vetas a Trump te conviertes, automáticamente, en responsable de cualquier barbaridad que se publique en tu plataforma. Porque PUDIENDO VETARLA, no lo has hecho. Cuando en el pasado sí lo habías hecho: con Donald Trump.

Miradlo de esta forma: Twitter o Facebook sólo podrían limitar su uso SI ESTUVIERAS PAGANDO PARA UTILIZARLAS. Pero no lo estás haciendo. Necesitan que no pagues. Necesitan ser gratis. Porque su producto eres tú, nosotros todos quienes usamos estas plataformas.

¿Cómo vas a pagar si tú eres su producto y ese producto no vale nada si no supera determinada masa crítica de usuarios que les permita a Twitter y Facebook extraer patrones a partir de datos masivos?.

Vamos a dejar de lado la inmoralidad de que una empresa que trafica con tu adicción vendiendo tu capacidad de atención a un tercero te impida ejercer un derecho constitucional convirtiéndose en Tribunal Supremo. Vamos, es que… ¿de verdad era eso el liberalismo?, ¿se sirve así mismo o a quién?.

El liberalismo ha de repensar sus principios porque colapsan cuando entran en contacto con el mundo digital. El liberalismo es una teoría para un mundo analógico. En el mundo digital hacen falta correcciones. ¿Pero acaso Mark Elliot Zuckerberg es liberal?. Y de esa fascinación del liberalismo, o de una parte del liberalismo, por los “triunfadores” se están aprovechando los mesías de las redes sociales para hacer lo que les sale de las narices.

Porque ya no se conforman con hacerse multimillonarios traficando con tu adicción, potenciándola, exprimiéndola: ahora han visto que también pueden manipular la democracia. Y lo están haciendo. Y esto es válido independientemente del juicio que te merezca Donald Trump.

Facebook siempre estuvo contra Trump y así lo confirmo Mark Zuckerberg Trump dice que Facebook está contra él. Los liberales dice que ayudamos a Trump. Ambas partes están disgustadas sobre las ideas y el contenido que no les gusta. Así es como funciona una plataforma para todas las ideas”. JA!!!.

No obstante en el 2019 un grupo de accionistas intento sin éxito desbancar Zuckerberg en Facebook.

Pero realmente Zuckerberg es el dueño, pues va ser que no, en absoluto. La inversión que realizó hace unos días Goldman Sachs (Rhotschild) en Facebook que aportó 450 millones de dólares al accionariado de la red social habrá hecho pensar a muchos que se ha convertido en un accionista mayoritario de Facebook.

Sin embargo no es así. En el siguiente gráfico vemos de forma clara quiénes son los verdaderos dueños de Facebook. Y es que los principales accionistas son, todavía, los propios trabajadores de Facebook, quienes controlan el 30% de las acciones. Mark Zuckerberg, fundador y CEO, posee aún el 24%, mientras que Dustin Moskovitz y Eduardo Saverin, considerados co-fundadores de la red social, tienen el 6 y 5% respectivamente. Golman Sachs posee aproximadamente un… 0,8%.

Todas las apps que son propiedad de Mark Zuckerberg y no lo sabías, o tal vez si, pero seguro hay quienes no lo sabían. Mark Zuckerberg domina el universo de las redes sociales. Bajo su órbita se encuentran cuatro de los servicios más utilizados en el mundo: Facebook, WhatsApp, Messenger e Instagram. En el universo social levantado por Mark Zuckerberg se encuentran cuatro de los mayores servicios de este tipo del mundo.

Y tristemente, casi nadie parece darse cuenta de la gravedad de la situación. Sin libertad de expresión no hay libertades de ningún tipo. Estamos viendo pasar delante de nuestros ojos un cambio de época y me temo que para muy mal.

Estoy convencido que cuando Zuckerberg ideo todo esto, jamás creyó en el éxito que podría alcanzar, y viendo esté éxito ¿quién le dio la idea para manipular a las masas?. No olvidemos Zuckerberg es judío

7 comentarios

  1. Tienes toda la razón, querido amigo José M. Magallón… Sin libertad de expresión no hay libertad; estamos viendo pasar delante de nuestros ojos un cambio de época a peor, contra la democracia y hacia una dictadura de izquierda obsesionada con el nuevo orden mundial.
    Yo me estoy planteando seriamente, por primera vez, quitarme del universo social de las redes sociales manipuladoras… y así lo haré en las próximas fechas.
    Un fuerte abrazo legionario y paracaidista.
    Pedro Motas

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  2. Tocayo yo poca gente tengo en WhatsApp desde hace años uso Telegram tampoco google otro chivato por más que lo configures uso como navegador edge que te permite mucha más privacidad si además lo convinas con Duck Duck gamas mucho en privacidad.

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  3. Amigo Pedro la libertad de expresión es hoy fundamental así lo recoge la carta de derechos humanos de la ONU…pero hay diferencias según de quién lo vemos todos los días, está claro nos quieren sumisos y tontos.

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  4. A ver Mamen el uso de las redes sociales no es malo otra cosa es lo que se está haciendo como traficar con los datos de los usuarios, cierto que permite “afinar” el uso de las marcas comerciales, esa sería una de las razones por lo que a los usuarios nos tendrían que pagar por usarlas. Un cordial saludo Mamen y bienvenida

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