Un ataque de EE.UU. contra Irán sería una catástrofe regional

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Un informe del Centro para la Nueva Seguridad Norteamericana (CNAS, por sus siglas en inglés), liderado por la diplomática neoconservadora Victoria Nuland, afirma que la postura del Pentágono basada en el dominio estadounidense que surgió tras el final de la Guerra Fría no servirá contra las nuevas estrategias de Rusia y China y debe ser urgentemente actualizada.

«Una acción bélica norteamericana contra el país persa solo contribuiría a una explosión de violencia en la zona y los iniciadores de una acción como esa deben tener en cuenta las consecuencias negativas», dijo Putin en twitter.

EEUU está amenazando con interrumpir las visitas regulares a Haifa de las naves de su Sexta Flota si el acuerdo sino-israelí es implementado. Aunque la disputa se ha ido cociendo a fuego lento durante meses, puede entrar en ebullición con el lenguaje empleado en la versión que de la Ley de Autorizaciones de la Defensa Nacional está tomando en consideración el Senado norteamericano, y que podría forzar a Israel a elegir entre China y EEUU en lo relacionado con el uso del referido puerto.

¿Por qué el Gobierno de Netanyahu pensaría siquiera hacer algo que podría socavar el buen entendimiento que ha establecido con la más proisraelí de las Administraciones norteamericanas?

La Estrategia norteamericana de Seguridad Nacional, publicada en diciembre de 2017, define a China como un “competidor estratégico” que practica la “agresión económica”. Así que es comprensible que si Israel da su visto bueno al control chino de una instalación militar que comparte regularmente con EEUU –el puerto de Haifa–, el equipo de política exterior de Trump vea ahí una suerte de afrenta.

Por primera vez en décadas, es posible imaginar a los Estados Unidos luchando, y posiblemente perdiendo, una guerra a gran escala con un gran poder. Para las generaciones de estadounidenses acostumbrados a la superioridad militar de los Estados Unidos y su capacidad para impedir las guerras importantes, la idea de conflicto armado entre grandes potencias puede parecer altamente improbable. La idea de que Estados Unidos, con las fuerzas armadas más caras del mundo por un amplio margen, podría perder una guerra así, parecería absolutamente absurda. Sin embargo, la posibilidad de la guerra y la derrota de los Estados Unidos son reales y crecientes.

China y Rusia han pasado casi dos décadas estudiando el actual modo de guerra estadounidense. Mientras que el Departamento de Defensa (DoD) ha dado por sentada su superioridad militar y se ha enfocado en derrotar a los adversarios no estatales, China y Rusia han estado diseñando estrategias y desarrollando nuevos conceptos y armas para derrotar a los Estados Unidos en una guerra si fuera necesario. Han compensado su debilidad relativa frente a los Estados Unidos utilizando el tiempo y la geografía en su beneficio y enfocando sus esfuerzos de desarrollo de conceptos y armas en la búsqueda de formas de atacar a los nodos vulnerables en las operaciones militares de los Estados Unidos. El objetivo de estas estrategias y conceptos es crear una teoría plausible de la victoria mediante la cual China o Rusia eviten una «lucha justa» con la Fuerza Conjunta y, por lo tanto, podrían derrotar a Estados Unidos y sus aliados y socios en una guerra regional. Estas estrategias chinas y rusas, que antes parecían inverosímiles o lejanas en el futuro, están comenzando a dar sus frutos. Están cambiando los balances militares en regiones clave y obligando a los aliados y socios a reconsiderar las garantías de seguridad de los Estados Unidos.

La disminución de la ventaja militar de los Estados Unidos en regiones clave y la creciente plausibilidad de las teorías de victoria de China y Rusia animaron el desarrollo de la Estrategia de Defensa Nacional (NDS) de 2018. El NDS se dio cuenta de que, en ausencia de un esfuerzo por replantear la estrategia militar de los Estados Unidos, el pensamiento operacional y el consiguiente diseño de la fuerza; El Departamento de Defensa y la Fuerza Conjunta enfrentarán cada vez más dificultades para garantizar saldos de poder favorables en regiones clave como Asia Oriental y Europa; contrarrestar la coerción china y rusa por debajo del nivel de conflicto abierto; disuadir a los ataques chinos y rusos contra aliados y socios clave; y, si la disuasión falla, derrota a la agresión china y rusa. En pocas palabras, el NDS y los esfuerzos como la Tercera estrategia de compensación que lo precedieron son una señal de advertencia intermitente para el DoD, la Fuerza Conjunta, el Congreso y el pueblo estadounidense de que existen fallas fundamentales en el modo de guerra estadounidense actual.

Este documento es la salva de apertura en un esfuerzo por resolver el problema estratégico militar central que enfrenta esta generación de profesionales militares y políticos estadounidenses. Su objetivo es centrar el pensamiento militar y la formulación de políticas en los temas más críticos, a la vez que sirve como base intelectual para desarrollar un nuevo modo de guerra estadounidense. Dada la urgencia del desafío y las consecuencias del fracaso, es deber de todo profesional de la defensa estadounidense mantener las ventajas estratégicas de los Estados Unidos y pasarlas a la siguiente generación.

David Ochmanek, Restauración de las capacidades de proyección de poder de los Estados Unidos: respuesta a la estrategia de defensa nacional de 2018” (RAND Corporation, 2018), 3-7.

Por mucho que les gustara a algunos judíos americanos y a muchos americanos no judíos simpatizantes de Israel, éste no es el 51º estado de EEUU. Aunque les unen los valores comunes de la democracia y la libertad, así como preocupaciones de orden estratégico, Israel es un país independiente que tiene el derecho y el deber de bregar por sus propios intereses económicos y de seguridad.

Es el caso de la creciente tensión entre EEUU e Israel a cuenta de un acuerdo suscrito el año pasado y que permitirá a una empresa china controlada por el régimen comunista de Pekín gestionar unas instalaciones en el puerto israelí de Haifa a partir de 2021. Aunque las relaciones americano-israelíes son tan estrechas como siempre, si no más, bajo la presidencia de Donald Trump, el acuerdo con China amenaza con ser un factor de confrontación.

Israel ha reaccionado a las preocupaciones norteamericanas asegurando que la compañía china sólo administrará una sección del puerto de Haifa. Además, ha puntualizado –para aquellos que ven la hipotética salida de la Sexta Flota como un desastre– que la Armada norteamericana sólo usa Haifa como puerto de paso y que en él no tiene instalaciones militares permanentes. Asimismo, aduce que otro puerto mediterráneo mucho más utilizado por la U. S. Navy, el de Nápoles, ya cuenta con una sección gestionada por los chinos; y que lo mismo cabe decir del de Seattle.

Según el “New York Times”, Trump tomó la decisión de no bombardear Irán en el último momento, contra el consejo del secretario de Estado, Mike Pompeo, el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, y la directora de la CIA, Gina Haspel. Habría sido la primera confrontación militar entre EEUU e Irán en 31 años. ¿Será porque no derribaron el avión «espía».?

Y sin embargo ningún medio occidental cita las declaraciones de jefe de la división aeroespacial de la Guardia Revolucionaria de Irán, Amirali Hajizadeh, según el medio iraní Tasnim News “Irán se abstuvo de derribar un avión militar de EE.UU., con 35 personas a bordo, que acompañaba al dron estadounidense derribado este miércoles cerca del estrecho de Ormuz por Teherán”.

Las fuerzas navales de Nueva Delhi han enviado varios buques de guerra al golfo de Omán y el golfo Pérsico para garantizar el paso seguro de los buques de bandera india por la zona, ha anunciado el Ministerio de Defensa indio.

Un confrontación militar contra Irán sería la destrucción total de Israel, de consecuencias imprevisibles.

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