¿Quienes torpedean la paz entre Israel y Palestina?

2-9-1

En estos días estamos volviendo a ver una escalada de provocaciones entre Hamas e Israel con ataques iniciales de Hamas y respondidos por Israel. La paz con Israel es, supuestamente, una forma de claudicación y sumisión que herirá la dignidad de los árabes y los musulmanes.

Eso es lo que viene a decir una vasta campaña que están llevando a cabo los palestinos y otros árabes de cara al próximo anuncio del plan de la paz de la Administración de EEUU, también conocido como “el acuerdo del siglo”, y aterrorizar a los árabes y a los musulmanes que puedan querer aceptarlo.

Como parte del esfuerzo para generar conciencia sobre los peligros del mismo, un creciente número de palestinos y árabes están tratando de explicar a su gente por qué la paz y la normalización de los lazos con Israel son totalmente inaceptables. Ahí está, por ejemplo, la denominada Campaña Internacional contra la Normalización, cuyos promotores dicen estar preocupados por que algunos países y líderes árabes puedan cooperar con el “acuerdo del siglo”. Y están inquietos porque ven que algunos países y líderes árabes ya están, de hecho, implicados de varias maneras en la normalización con Israel.

La campaña se propone claramente lanzar una advertencia, no sólo a los árabes y musulmanes de a pie, también a sus líderes, sobre las “peligrosas consecuencias” de hacer la paz con Israel. La normalización es “el miserable fruto de una cultura de claudicación y sumisión”, dicen; y las concesiones y la paz no son más que una vergüenza y una degradación.

Para ellos, las palabras paz y compromiso parecen tener connotaciones sumamente negativas, de repliegue, derrota y rendición.

Reconocer el derecho de Israel a existir también es visto por muchos árabes y musulmanes como una humillación a sus valores, su cultura, su poder político y sus tradiciones económicas. Han sido educados para ver a Israel como un cuerpo extraño y un “proyecto colonial” plantado en Oriente Medio por las potencias occidentales. Por lo tanto, no pueden aceptar la presencia de los judíos en lo que consideran su propio Estado soberano, en tierras que creen que pertenecen exclusivamente a los musulmanes.

Incluso el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, que a menudo es descrito por los medios y políticos occidentales como un líder árabe “moderado” y “pragmático”, comparte la idea de que Israel no es más que un “proyecto colonial”. El año pasado, en un discurso a los delegados de la OLP en Ramala, Abás citó al intelectual egipcio Abdelwahab el Mesiri para decir: “La naturaleza funcional de Israel significa que fue suscitada por el colonialismo con el fin de cumplir una función específica, y por lo tanto constituye un proyecto colonialista que nada tiene que ver con el judaísmo”.

También el año pasado, Abás manifestó varias veces su rechazo a un “acuerdo del siglo” aún no revelado. De hecho, lo tachó de “conspiración” y de “bofetada del siglo”. ¿Cómo puede entonces decirle de repente a su pueblo que acepta ese acuerdo o cualquier otro que pueda reconocer el derecho de Israel a existir?

“La normalización con Israel equivale a la derrota”, explicó Mohamed al Adloni, secretario general de una organización antiisraelí, (The International Coalition for Supporting Jerusalem and Palestine). Después advirtió de que hacer la paz o normalizar las relaciones con Israel constituiría una amenaza a la “conciencia” de los árabes y los musulmanes. Hacer la paz con Israel, aseguró, sería “una ocupación completa de la conciencia de los árabes y musulmanes”.

Al Adloni y otros activistas aintiisraelíes de los países árabes islámicos parecen preocupados por que la paz con la “entidad sionista” hiciera que sus pueblos tuvieran contacto con los valores democráticos y con la libertad de expresión. Parecen preocupados por que los árabes y los musulmanes puedan despertar una mañana y empezar a exigir elecciones libres y democráticas como las que se celebran en Israel.

Yaser Qadura, representante del Comité Popular por los Palestinos en la Diáspora, con sede en el Líbano, afirma que su organización está haciendo un gran esfuerzo para educar a los árabes y a los musulmanes en los “peligros” de la paz y la normalización con Israel. Según Qadura, sus seguidores tienen planes de publicar una “lista de la vergüenza” con los nombres de los árabes y musulmanes que sean sorprendidos promoviendo la paz y la normalización. Cualquiera cuyo nombre aparezca en la lista será inmediatamente denunciado como “traidor”. En muchos países árabes e islámicos, la traición es castigada con la muerte. Por lo tanto, la lista de la vergüenza se entendería como una licencia para matar a cualquiera que se atreva siquiera a hablar de la paz con Israel.

El mes pasado, un importante grupo de activistas árabes e islámicos se reunió en Beirut, la capital del Líbano, y sentenció que “todas las formas de normalización con la entidad sionista son un acto de traición”. Un árabe o un musulmán que participe incluso en actividades deportivas, culturales o artísticas con la “entidad sionista” será considerado un “traidor”. A ojos de estos activistas, entre los que hay líderes religiosos, cualquiera que juegue al fútbol o acuda a un acto cultural con un judío sería condenado un “traidor”.

Por lo visto, el sector contrario a la paz en el mundo árabe e islámico no quiere que su pueblo tenga contacto con la avanzada tecnología israelí, incluida la sanitaria. Por lo visto, quiere que su pueblo siga viviendo en la miseria y sometido a dictaduras, para que sea más fácil reclutar a gente para la yihad contra Israel y Occidente. Además, si salen de la pobreza y la miseria, y sus condiciones de vida mejoran y empieza a gozar de los frutos de la civilización moderna, existe la posibilidad de que los árabes y los musulmanes se alejen del islam e incluso empiecen a apoyar los inadmisibles valores de Occidente.

A esos extremistas no parecen querer disminuir la alta tasa de desempleo entre los árabes y los musulmanes, mejorar las condiciones de vida de su pueblo u ofrecer a los jóvenes árabes y musulmanes la esperanza de un futuro mejor. En su lugar, da la impresión de que quieren que su pueblo siga viviendo en la miseria, para que ellos puedan dirigir más fácilmente su rabia hacia Israel y Occidente.

La campaña antiisraelí en el mundo árabe e islámico ve la paz con Israel como la mayor amenaza a los árabes y los musulmanes, y no el fracaso de sus líderes, las malas políticas económicas y la corrupción. El mensaje que los activistas contrarios a la paz están mandando a su pueblo es: “La paz con Israel es lo peor que nos podría pasar a los árabes y los musulmanes, porque los judíos invadirán nuestra mente y nuestra cultura”.

La riqueza no es garantía de que la animosidad sea superada. Por ejemplo, el industrial multimillonario palestino Munib al-Masri afirmó recientemente que “ningún palestino puede aceptar menos de lo que acordó Yasser Arafat: las fronteras de 1967, Jerusalén oriental como la capital y el regreso de los refugiados. Es imposible que un palestino esté de acuerdo con menos de eso”. Las elites tradicionales no aceptarán nuevas realidades, entre otras cosas, que el “derecho de retorno” para los palestinos a hogares que antes se encontraban en Israel, tales ofertas ya no están sobre la mesa, gracias al crecimiento de las comunidades israelíes en la Línea Verde y al gobierno de Hamas en Gaza. Esta es la razón por la cual cualquier plan para Gaza debe estar separado de eso para Cisjordania.

El ex secretario de Estado de los EE.UU., John Kerry, afirmó que el gobierno israelí no quiere la paz con la Autoridad Palestina (AP), informó Channel 10 News el martes.

Kerry hizo los comentarios en una conferencia reciente en Dubai, a la que asistieron el presidente de la Lista Árabe Conjunta, MK Ayman Odeh, y el líder de la oposición, MK Yitzhak Herzog (Lista Conjunta), quienes asistieron a través de una videoconferencia. Channel 10 News obtuvo grabaciones del discurso de Kerry de la conferencia privada.

«El rey Abdullah de Jordania aceptó la idea de tener tropas israelíes en un aeropuerto en Jordania. Incluso tendríamos un despliegue previo de armas en Cisjordania en caso de que hubiera una amenaza existencial para Israel a la que tendrían que responder. Esta habría sido la frontera más segura del mundo», dijo Kerry sobre la propuesta de paz que hizo durante las conversaciones que dirigió en 2014, y que fracasó cuando la AP solicitó unilateralmente unirse a organizaciones internacionales en violación de las condiciones de las conversaciones y desde entonces todo sigue igual.

Pepe Alalú, el peruano que llegó a ser vicealcalde de Jerusalém. Asegura sentirse 100% peruano y 100% israelí. “Es raro”, me dicen. “A los israelíes les digo que soy peruano y a los peruanos que soy israelí, justifica entre risas sobre sus sentimientos por el país que lo vio nacer y la nación donde reside desde hace 50 años.

Ante un panorama político poco propicio a retomar las negociaciones entre Israel y Palestina, 30.000 mujeres caminaron durante dos semanas en octubre para pedir la paz. La marcha partió del río Jordán e incluyó tanto a israelíes como a palestinas. No es la primera vez. En octubre de 2016 tuvo lugar otra desde Rosh Hanikra, en la frontera con Líbano, hasta la calle Balfour, delante de la residencia del presidente Benjamin Netanyahu. Detrás de estas marchas, está Women Wage Peace, uno de los mayores movimientos por la paz en Israel movimiento de izquierdas. Afkar/Ideas ha tenido la oportunidad de entrevistar telefónicamente a su cofundadora, Marie-Lyne Smadja.

Mucha gente se sorprende al ver fotos de manifestaciones anti-israelíes en donde aparecen judíos que, a todas luces, apoyan estas expresiones. ¿Quiénes son? ¿Cómo es posible que esto suceda?. Se trata de ultra-ortodoxos de muy variado origen, pero que coinciden en que el Estado de Israel no debe existir. Por ello, apoyan abiertamente “la lucha palestina contra la ocupación israelí”, y en otros tiempos mantuvieron relaciones muy cordiales con Yasser Arafat; actualmente las tienen con el régimen iraní que ha amenazado con destruir a Israel.

El discurso de Neturei Karta no tiene nada que ver con la reivindicación de nadie. Israel no debe existir no porque “su existencia sea una injusticia contra los palestinos”, sino por una razón estrictamente teológica. Naturalmente, la propaganda pro-palestina que suele apelar a ellos como “ejemplos de judíos que reconocen que Israel no debe existir” no se mete con este, el tema incómodo. Se limitan a lo que les resulta propagandísiticamente útil, bajo la bizarra lógica de que el único judío que puede estar bien es el que se pone en contra de los demás judíos. Si Neturei Karta está en contra del Estado de Israel por la razón que sea, son “buenos judíos”.

Durante años, los judíos estadounidenses han estado pasivos con respecto a Israel, mientras culpan a Israel y a los israelíes por la división que se había formado entre las dos comunidades. Hoy lamentan el abandono, pero los judíos estadounidenses ahora tienen que luchar por su lugar en la sociedad israelí.

La grieta se ha exasperado durante el último año, a la luz de algunos baches en el camino, como Tzipi Hotovely Natalie Portman , y el nombramiento de Isaac Herzog como jefe de la Agencia Judía, lo que incrementó las tensiones entre Netanyahu y la judería estadounidense por un largo tiempo.

No porque Netanyahu no sea responsable del notable deterioro de la relación entre Israel y los judíos estadounidenses, sino por la pasividad de los líderes de las comunidades judías y los líderes de la Reforma y los movimientos conservadores, en relación con todo lo que tiene que ver con Israel. .

Mientras tanto, en el otro extremo, los demás judíos la mayoría, en realidad no tienen más alternativa que sobreponerse al miedo (porque somos hijos de las mismas tragedias) y seguir aplicando nuestra frase por excelencia: Si no puedes unirte a ellos, véncelos.

 Licencia de Creative Commons
Este artículo está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional, puedes copiarlo citando la fuente.

4 comentarios

  1. Estimado amigo:

    Hace algunos años realicé un estudio sobre el problema palestino – israelí. Y encontré en la génesis del conflicto los intereses y las mentiras de Francia y Gran Bretaña -que prometieron una cosa y la contraria tanto a palestinos como a israelíes- por una parte. Y la torpeza y falta de visión de los líderes árabes, que no supieron cerrar un acuerdo en la única oportunidad que tuvieron.
    Me sitúo en los albores de la II Guerra Mundial, en tiempos del mítico Lawrence de Arabia.
    A partir de ahí la situación ha ido de mal en peor. Y lamentablemente no le veo solución.
    Saludos.
    José Manuel del Pozo

    Me gusta

  2. Todo tiene que ver con el colonianismo de Oriente Medio desde luego, creo que en aquel tiempo eran los Otomanos los que controlaban la zona y se enfrento a ellos como militar ingles que era, de lo que es indudable donde el conflicto se acelera es cuando el barón Lionel Walter Rothschild y el secretario de Relaciones Exteriores británico, Arthur James Balfour promulgan la Declaración Balfour (1917) como “un hogar nacional judío” con mandato sobre palestina, hoy ni unos, ni otros, quieren la paz en la zona por diversas razones e influencias y no habrá paz en Oriente Medio, mientras Palestina e Israel firmen la Paz.

    Le gusta a 1 persona

  3. […] El liderazgo palestino es una historia de oportunidades perdidas para alcanzar la estabilidad y la viabilidad económica. Si los líderes palestinos hubieran aceptado el plan de partición de Naciones Unidas de 1947 (dos Estados para dos pueblos), habrían dispuesto de un Estado palestino vecino a Israel. Si hubieran aceptado el plan de paz del presidente Clinton y el primer ministro Barak en 2000-2001, o el aun más generoso ofrecido por el primer ministro Olmert en 2008, ahora dispondrían de un Estado palestino viable en el 95% de la Margen Occidental y en Gaza. ¡Pero nada! No aceptaron oferta alguna, para consternación de numerosos palestinos y árabes suníes moderados. ¿Quienes torpedean la paz entre Israel y Palestina? […]

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.