Quien no ha oído hablar de los cascos blancos sobre todo en Siria

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Se diría ahora que el conflicto en Siria esta tocando a su fin, sin embargo es necesario recordar los fakes news y falsa bandera que se han producido en esta contienda.

A pesar de su prestigio, pocas veces se difunde el verdadero origen de los “cascos blancos”. En los albores de 2013, el ex oficial del ejército británico James Le Mesurier, comenzó a entrenar a los primeros “defensores civiles” en Turquía. Por esa razón, en contra vía de la opinión occidental mayoritaria, el origen de la Guardia Civil Siria tiene una clara influencia militar. De hecho, Le Mesurier sirvió en la infantería de su país durante campañas en Bosnia, Kosovo e Irlanda del Norte para luego realizar consultorías en temas de seguridad y contra terrorismo en Estados Unidos, Gran Bretaña y Emiratos Árabes Unidos  De esa manera, el padrino de los “cascos blancos” hace parte de uno de los actores activos en el conflicto y es un agente que sigue sirviendo a los intereses de su nación. Varias fuentes señalan a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) como el financista principal de los Cascos Blancos sirios con aportes de por lo menos 23 millones de dólares

Los mal llamados “guardias civiles” han jugado un doble papel en el conflicto en Siria. Por una parte, se han transformado en un medio eficaz para desprestigiar las acciones defensivas del gobierno de Bashar Al Assad y el ejército ruso y, por otra, han ocultado los vejámenes y graves afectaciones que han provocado las matanzas perpetradas por los gobiernos extranjeros, es decir, sus aliados. Toda esta pantomima se realiza mediante videos editados en los que se presentan como “salvadores humanitarios”. No obstante, han circulado una serie de videoclips en los que se evidencia su claro respaldo a la doctrina occidental lo que se transforma en ejercicios de provocación que profundizan el círculo de violencia, con lo cual, su aporte a la solución del conflicto ha sido casi nula.  

Sumado a lo anterior cabe resaltar el apoyo que los “cascos blancos” han recibido de Estados como Israel.  En efecto, luego de la falsa acusación en contra del gobierno sirio de utilizar armas químicas en Duma, al este de Damasco (algo que nunca pudo probarse), el falso grupo humanitario tuvo que huir del país demostrando de esa manera quiénes financiaban sus actividades de desprestigio y falsa propaganda. El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, apoyó la evacuación de al menos 800 miembros de la organización y sus familias de Siria a Jordania, comprobando que los “cascos blancos” no son ningún grupo neutral o apolítico. Por el contrario, es evidente sirven a intereses particulares, pagados a sueldo por sus jefes que están en cómodas sillas en Washington, Londres y Ottawa.

Benjamín Netanyahu, admitió que la evacuación de los Cascos Blancos se realizó a petición del presidente de EE.UU., Donald Trump, del premier de Canadá, Justin Trudeau, y otros líderes mundiales.

La estrategia con este grupo es llevar el “conflicto por otras vías”, convertir la guerra en un espectáculo y presentar a occidente como “salvadores humanitarios”. Sin embargo, el efecto ha sido contrario a lo propuesto pues buscando atacar y desprestigiar a los gobiernos de Siria y Rusia, lo único que han conseguido es perder credibilidad de las acciones que realizan supuestamente de manera desinteresada. Lo curioso es que los “casos blancos” no han ayudado a las víctimas que apoyan el gobierno de Al Assad, por lo que su “acción humanitaria” es selectiva y discriminatoria. Con todo, lo único que la defensa civil siria ha podido hacer es profundizar las acciones belicistas en el territorio.  

En junio 2017, Le Mesurier fue condecorado por su trabajo en Siria con la Orden del Imperio Británico, mientras algunas informaciones  sugieren que es oficial en funciones de la Inteligencia británica vinculado con Olive Group y Academi (ex Blackwater), la empresa militar privada de infame historial que ha participado en conflictos en Irak, Líbano y Palestina. La operación mediática de ensalzar a los Cascos Blancos por su actuada labor humanitaria, y darle visos de respetabilidad a esta construcción de inteligencia, llegó hasta la producción por Netflix de una película de los supuestos “héroes”. El film británico “Los cascos blancos’” del director Orlando von Einsiedel, recibió en el 2017 la estatuilla del Oscar al mejor cortometraje documental. Hollywood le daba un espaldarazo a la organización creada por los servicios especiales.

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Comenzaron a evidenciarse algunas fisuras dentro del gobierno de la Casa Blanca, por lo que dimitió James Mattis calificándolo como “error estratégico” pues mientras los generales y altos mandos militares rechazaron con vehemencia la decisión del presidente Trump, los rangos medios y bajos del ejército celebraron el anuncio. Analistas coinciden en asegurar que el repliegue de las fuerzas armadas en Siria obedece a una estrategia mediática del presidente para apaciguar el caldeado ambiente interno. Nada tiene que ver como lo manifestó el propio Trump que “Estados Unidos venció a ISIS y que, por tanto, su misión en el Oriente Medio estaba concluida”. De hecho, sucede todo lo contrario: las fuerzas rebeldes han tomado un segundo impulso y se preparan para una arremetida en la República árabe. Quizás la razón fundamental es que los Estados Unidos quieren evitar una humillación similar a Vietnam, aún más si se considera el poderío antiaéreo ruso. Con todo, la retirada de las tropas estadounidenses puede abrir una ventana de oportunidad para una salida negociada de las confrontaciones.

Pero realmente se ha acabado el conflicto en Siria y los americanos se han retirado; El 4 de abril, las Fuerzas de Liberación de Afrin (ALF) anunciaron que sus unidades habían llevado a cabo una serie de ataques militares respaldados por Turquía. Según el ALF, el 2 de abril, los combatientes kurdos destruyeron una excavadora de militantes respaldados por Turquía con un misil guiado antitanque cerca de la ciudad de Mare. El 3 de abril, miembros de la ALF atacaron una base de la Brigada 55 con respaldo turco, cerca de la ciudad de Azaz, al este de Afrin. Al menos tres militantes resultaron heridos en el ataque.

El 4 de abril, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitó Moscú para negociar la situación en Siria con el presidente ruso, Vladimir Putin. Tras el reconocimiento por parte de Estados Unidos de los Altos del Golán ocupados como parte de Israel, Tel Aviv apunta a consolidar sus logros en el frente diplomático. Otro objetivo de los líderes israelíes es socavar la cooperación ruso-iraní en la región. Sin embargo, hasta el momento, estos esfuerzos no han tenido éxito.

El presidente de Siria, Bashar al-Assad, se estaría preparando para realizar una visita oficial a Irak este mes o en mayo próximo, informó la prensa iraquí al-Ghad el 4 de abril, citando fuentes políticas iraquíes. Las fuerzas iraníes y los grupos armados locales iraquíes protegerán a al-Assad durante la próxima visita. Las fuentes iraquíes afirmaron que el comandante del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), Qasem Soleimani, está supervisando personalmente la perpetración en curso de la visita.

En las primeras horas del 5 de abril, aviones de combate  de las fuerzas aeroespaciales rusas realizaron varios ataques aéreos contra posiciones terroristas en el campo sur de Idlib. Pocas horas antes, los terroristas lanzaron una andanada de cohetes en la ciudad cristiana de Mahardah en la parte de gobierno de la campiña norte de Hama. El ataque mató a un civil y heridas a otros tres, dijo la Agencia de noticias Arabe Siria (SANA).

Mike Pompeo advirtió de “devastadores” resultados si Turquía lanza cualquier ataque contra Siria nordoriental durante una reunión con el Ministro de relaciones exteriores de Mevlut Cavusoglu Turquía, al margen de la Conferencia Ministerial de la OTAN.

A pesar de las amenazas de Turquía, Estados Unidos no está respaldando estas acciones turcas. Este año, Washington reveló un nuevo plan para mantener 200 tropas en Siria nororiental para el largo plazo. Las tropas de Estados Unidos será parte de una fuerza multination que podría establecer una zona de seguridad para proteger las zonas kurdas. Pero ello no ha impedido a Turquía abrir un centro de mando en la zona de en la provincia suroriental de Sanliurfa que gestionará cualquier posible operación militar al este del río Éufrates en la Siria norteña.

Turquía necesitará un acuerdo con Estados Unidos, que tiene cientos de miembros del servicio en Siria del noreste, antes de lanzar cualquier ataque contra las fuerzas kurdas. Aunque este acuerdo parece imposible ahora, esta situación puede cambiar en un futuro cercano. Mientras tanto los EE.UU., según Pompeo mantendrán sobre unos 300 efectivos de sus fuerzas especiales en la zona. A pesar de ello cada vez más sirios están volviendo a su tierra a reconstruir su país.

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